Los procesos de integración actualmente

Los procesos de integración actualmente

La década de 1930 fue la del apogeo del proteccionismo, una de las consecuencias de la crisis de la Bolsa de Nueva York en 1929 que luego contagió al resto del mundo. La Ley Smoot-Hawley votada por el Congreso norteamericano fue una de las causas del descenso del comercio mundial hasta que diez años después comenzó la Segunda Guerra Mundial, al subir drásticamente los aranceles de importación de Estados Unidos y aumentar las restricciones no arancelarias. Todo lo cual causó la reacción inmediata y paralela de las demás potencias mundiales que también subieron los aranceles y aumentaron las protecciones. Algo parecido, aunque no igual, a lo que está sucediendo actualmente a partir de las decisiones adoptadas por el gobierno del presidente Trump. Es de esperar que el fin y las consecuencias del proceso no sean tampoco iguales.

Cuando finalizó la Guerra Mundial y a partir de 1945 se llegó a la conclusión de que era necesario establecer el libre comercio como modelo para intensificar el comercio internacional. Ése fue el objetivo y la razón fundamental de la creación del GATT en 1947 y del comienzo de su accionar a partir del año siguiente. El éxito ha sido muy claro dado que el comercio internacional creció de manera exponencial desde entonces y solamente considerando nada más que los últimos ocho años el mismo se ha visto duplicado.

Al mismo tiempo que se creaba el GATT se daban los primeros pasos en Europa, especialmente entre Francia y la República Federal Alemana, de los procesos de integración. Los acuerdos comenzaron en el Viejo Continente pero luego de expandirse en todas las restantes regiones han llegado en la actualidad a ser más de cuatrocientos los tratados de integración, bajo las distintas formas: uniones económicas, mercados comunes, uniones aduaneras, zonas de libre comercio y áreas de integración económica.

Muchos países cercanos, como Chile y Perú, tienen vigentes numerosos acuerdos preferenciales con países de todos los continentes. En el caso de la Argentina muchos menos, la mayoría con países latinoamericanos miembros de ALADI y otros países como India, Israel, Egipto y la Unión Aduanera de Sudáfrica (SACU).

Pero, lamentablemente los proyectos de integración inicialmente diseñados y puestos en marcha desde la Europa de la posguerra no atraviesan un buen momento. La intención de que los ciudadanos, las mercaderías y los servicios tengan libre circulación entre los países miembros, no solamente con el objetivo de incrementar el comercio mundial para beneficio de todos, sino además, contribuyendo de esta manera a la paz mundial (la Historia demuestra que cuando los pueblos se dedican a la producción, a la industria y al comercio exterior olvidan su agresividad y el uso de la fuerza contra otros pueblos) está siendo ahora puesta en entredicho por el presidente de la primera potencia mundial en lo económico y en lo militar. 

De esta manera se está debilitando una excelente trayectoria de siete décadas que parecía tan firme y sólida. Lo peor de todo es que, como ya se ha visto en los años treinta del siglo pasado, esta acción dirigida al proteccionismo y a la falta de acuerdos de libre comercio, es peligrosamente contagiosa y el daño causado llega a todos los rincones del mundo.

La experiencia de las últimas décadas es concluyente: la integración y el libre comercio han beneficiado a todos los que participan de los acuerdos, especialmente a los países más débiles. Uno de los argumentos del presidente Trump precisamente es ése: que los demás países se han estado aprovechando del suyo por medio de la utilización y funcionamiento de los acuerdos preferenciales.

Por estos días los acuerdos preferenciales y aún la Organización Mundial de Comercio (sucesora del GATT) no están disfrutando del buen y general consenso de que disfrutaban hasta no hace mucho tiempo. Todos los procesos de integración están atravesando dificultades. La Unión Europea con el retiro del Reino Unido y la amenaza de partidos políticos (generalmente muy nuevos) ultranacionalistas que están en contra de la integración. Esto ocurre hasta en los estados fundadores como Francia, Alemania, Italia y Holanda. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) también está sufriendo los embates del gobierno de Estados Unidos, renegociando con México y hasta solicitando el fin del acuerdo con Canadá. También tienen problemas la Alianza del Pacífico entre Chile, Colombia, Perú y México que comenzó como un foro de lucha contra el proteccionismo y a favor del libre comercio, pero que está dando algunas muestras de cansancio; y nuestro Mercosur, aunque en este último caso sus problemas ya han cumplido la mayoría de edad: son muy antiguos, casi desde su fundación.


Artículo escrito por el asesor Carlos Canta Yoy.


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